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Emprendimiento: Mi hijo es el más guapo

Jul 01st 2019
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Decir que lo que haces es lo mejor del mundo es el primer error que estás cometiendo por tu emprendimiento, si te sientes orgulloso por un negocio con el que constantemente comparas con cualquiera que te haga competencia y con la convicción del amor de madre dices que lo que vendes u ofreces es superior a lo que hace tu vecino, estás equivocado, y pues no deberías ni siquiera mencionarlo, quien dirá lo bueno y maravilloso que eres o lo increíble que son tus productos serán tus clientes, pero en tu negocio debería ser prohibido mencionar algún tipo de comparación.

El síndrome

El síndrome de mi hijo es el más guapo es un gran problema y que no te deja ver objetivamente, no te permite reconocer tus debilidades y fortalezas, minificas tus amenazas y potencias cualquier oportunidad colocando tu emprendimiento en una dimensión errónea, misma que no te permite tomar decisiones para mejorar tu negocio con estrategias que estén diseñadas en fortalecerlo.

En este momento, estarás pensando algo como… “pero si no hablo bien de mi negocio, ¿quién lo hará?” o “pero lo que digo es cierto, ¿por qué no debo decirlo…?” –  si tus preguntas resultaron muy similares, entonces las respuestas son tus clientes y por tus clientes.

Veamos, si en lugar de promocionarte como la mejor solución u oferta en el mercado, de verdad te aseguras en convertirte en el mejor, entonces tus clientes serán los que empiecen con una tarea de evangelización acerca de las bondades que ofrece tu negocio, ellos empezarán a usar todos sus medios y dedicarán grandes esfuerzos para calificarte como un referente en tu área y eso es genial, así debería de funcionar. Pero si decides “bañarte en auto-halagos” esto generará un efecto totalmente contrario, tu audiencia empezará a escudriñar y encontrarán cualquier elemento que con un poco de negatividad puede hacerte mucho daño.

En resumen, deja que tus clientes te comparen, y si tus esfuerzos se centraron en mejorar tu producto o tu servicio, tus canales de atención, tus canales de venta, en fin, si te esforzaste por mejorar, tus clientes terminarán amándote aún más y ellos buscarán dignamente compararte con tu competencia, en ese momento escúchalos y sigue mejorando constantemente tu negocio.

¿Cuándo comparar?

Compárate cuando, a puerta cerrada, analices cómo mejorar, cuando investigues qué; y por qué tu competencia hace X, o Y tarea sencillamente mejor, en ese momento puedes comparar todo lo que haces para estudiar elemento por elemento; y así poder entender que todos tus esfuerzos no sólo están limitados a aprender de tu competencia… sino que también deberás escuchar las reseñas y comparaciones del mercado.

Es importante entender que ese feedback es valioso, por lo que debes de prepararte para ser altamente receptivo y poder crear estrategias que te permitan reconocer prioridades que beneficien directamente tu negocio.

Entonces, dejar de hablar bien de tu negocio no te hace mal emprendedor, al contrario, es como ese hijo al que crías y guías y no quieres que se descarrile… y no quieres que vaya en el mundo tomando caminos fáciles que lo hagan débil y terminen haciéndole frágil, lo que quieres es un hijo independiente, capaz de enfrentarse al mundo, que lo conquiste y que reconozca tu esfuerzo por llevarlo hasta ahí. Esa analogía resulta vital entender, tu negocio deberá crecer y ganar todas esas virtudes que quieres para un hijo; solo para que después consiga ese éxito que no será tuyo sino sólo de él.

 

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